John Brennan, Agencia Central de Inteligencia (CIA)
Razones de Cuba / El 9 de febrero de 2016, la
Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI) y la
Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) presentaron sus informes anuales de
Amenazas Globales, en una audiencia ante el
Comité de Servicios Armados del Senado, en la que participaron los directores de la ODNI, James Clapper; de la DIA, Vincent Stewart; y de la CIA, John Brennan.
El documento de la ODNI incluye a Cuba e Irán entre las cuatro
naciones que representan mayores desafíos de contrainteligencia para
Washington, aunque a “menor escala” que Rusia y China. A su vez, plantea
que los servicios de inteligencia y seguridad cubanos e iraníes
continúan viendo a los estadounidenses como una amenaza principal. En el
acápite de Amenazas Regionales también aparece Cuba, junto a
Centroamérica, Venezuela y Brasil. El párrafo que se dedica a la mayor
de las Antillas expresa: “Los líderes cubanos seguirán concentrados en
preservar el control político,
mientras se preparan para una probable
transición presidencial en 2018. Las reformas económicas para reducir el
papel estatal en la economía y promover la actividad económica privada
continuarán a un paso lento, en parte por la probable resistencia de
altos líderes y funcionarios gubernamentales preocupados de que los
cambios rápidos generen descontento popular. Los niveles de vida se
mantendrán bajos. Estas tendencias, junto a los temores en la población
cubana de que EE.UU. derogará la Ley de Ajuste Cubano de 1966, sostienen
la creciente migración de cubanos indocumentados. La migración es
particularmente aguda en la frontera suroeste de EE.UU., por donde 31
000 cubanos cruzaron en el año fiscal 2015, un 76% más que el año
anterior”.
El informe de la DIA plantea que “Rusia continúa involucrándose con
Cuba, Nicaragua y Venezuela, y probablemente quiera acceso de las
fuerzas militares rusas a puertos y aeropuertos en estos países”. Más
adelante, expresa que “Cuba sigue siendo una amenaza crítica de
contrainteligencia”.
Durante el intercambio con los legisladores no se produjeron
menciones a Cuba, fuera de los discursos preparados por Clapper y
Stewart. Tampoco se registran hasta este instante declaraciones de
ninguno de los tres senadores de origen cubano, quienes al parecer no
estaban presentes.
Informe ODNI: Al igual que en los últimos años, la
ODNI identifica a la ciberguerra como la principal amenaza global,
seguido del terrorismo, la proliferación de armas de destrucción masiva,
la lucha por el dominio espacial, el espionaje y los crímenes
transnacionales. Otros desafíos mundiales incluyen las dificultades
asociadas a la economía y los recursos naturales, así como la
inseguridad humana.
En otro orden, plantea que los extremistas violentos operan en cerca
de 40 países, de los cuales siete han experimentado un colapso
gubernamental y en 14 los regímenes están bajo amenaza. Además, otras 59
naciones, que no identifica, estarán bajo un significativo riesgo de
inestabilidad durante 2016. Asimismo, avizora que el clima extremo, el
cambio climático, la degradación ambiental, la creciente demanda de
aguas y comida, las malas decisiones políticas y la inadecuada
infraestructura, magnificarán la inestabilidad global. Por otro lado,
las enfermedades infecciosas, como el Zika, y las vulnerabilidades en la
cadena de suministro de contramedidas médicas, seguirán representando
desafíos.
En materia de ciberseguridad, menciona a Rusia y China como las
naciones con los programas más sofisticados, mientras Irán y Corea del
Norte continúan realizando ciberespionaje en la medida que mejoran sus
capacidades. Refiere que los actores no estatales también representan
amenazas, entre los que señala al Estado Islámico (EI), que aprovecha el
ciberespacio para el reclutamiento, la propaganda y la extorsión, así
como para robar y difundir información sensible sobre el personal
militar de EE.UU.
En cuanto al terrorismo, la ODNI afirma que, de 2012 a la fecha, al
menos 38 200 combatientes extranjeros, incluyendo a 6 900 de países
occidentales, han viajado a Siria desde 120 naciones. Menciona los
atentados en París, como evidencia del oficio y las tácticas
sofisticadas que emplean los mercenarios que retornan a sus tierras.
Asimismo, identifica a Irán como “el principal estado patrocinador del
terrorismo”.
Como ejemplos de actos terroristas en EE.UU., cita las masacres el
año pasado en las ciudades de Chattanooga, Tennessee, y San Bernandino,
California, orquestadas por extremistas estadounidenses. Informa que, en
2014, el FBI arrestó a nueve seguidores del EI, cifra que creció más de
cinco veces en 2015.
En cuanto a las armas de destrucción masiva, plantea que la RPD de
Corea sigue realizando pruebas que preocupan a EE.UU., como el reciente
lanzamiento de un satélite y la llamada “bomba de hidrógeno”. Añade que
Rusia, pese a sus desafíos económicos, continúa un agresivo programa de
modernización militar; mientras que China se mantiene actualizando su
fuerza de misiles nucleares, aunque aboga por la doctrina de “no usarlas
primero”. Afirma que las armas químicas continúan amenazando a Siria e
Irak. Asegura que Damasco las ha utilizado en “múltiples ocasiones” y el
EI también ha recurrido a ellas en los dos países.
En el ámbito espacial, la ODNI señala a China y Rusia, entre las 80
naciones que están involucradas en este tema. Plantea que ambos países
han entendido cómo el ejército de EE.UU. se apoya en el espacio para
combatir, y están desarrollando sistemas antisatelitales de destrucción e
interferencia.
En materia de crímenes transnacionales, describe que la confiscación
de heroína en la frontera suroeste de EE.UU. se ha duplicado desde 2010,
mientras que más de 10 000 personas en el país murieron por sobredosis
en 2014. Agrega que la producción de cocaína en Colombia, donde surge el
mayor suministro hacia EE.UU., se ha incrementado significativamente.
Informe DIA: Considera que los desafíos para la
seguridad en el Medio Oriente se han multiplicado repetidamente desde
2011, mientras las naciones se enfrentan simultáneamente a varias
amenazas. En Siria, aprecia que es improbable que el gobierno sea
derrotado militarmente o que colapse en el corto plazo. Agrega que
Damasco entró a 2016 con una posición militar más fuerte gracias al
apoyo sus aliados claves: Irán, Hezbolá y Rusia. Añade que el
involucramiento militar ruso probablemente contribuya también a que las
autoridades sirias retomen territorios de alta prioridad.
En otro orden, plantea que los grupos de la dividida oposición
continúan combatiendo entre sí y contra el gobierno, mientras el Frente
Al Nusra (rama de Al Qaeda) y el EI se aprovechan de las fuerzas
opositoras “más moderadas”. Subraya que, en este escenario, varías de
las células antigubernamentales pudieran terminar cooperando o
integrándose a los terroristas para sobrevivir a la ofensiva del
Ejército sirio. Considera también poco probable que los kurdos logren
despojar al EI el control de Raqqa, su autoproclamada capital.
En cuanto a Irán, la DIA plantea que sigue siendo una “amenaza para
la estabilidad regional”. Plantea que sus prioridades de seguridad
nacional incluyen asegurar la supervivencia del gobierno, mediante la
expansión de su influencia en la región, el perfeccionamiento de sus
capacidades militares y la postura de disuasión; y no pronostica que
estas cambien en 2016.
Respecto a Rusia, identifica como sus objetivos estratégicos: “el
reconocimiento como gran potencia, la dominación de estados regionales
más pequeños y la persuasión a la OTAN”. Plantea que la “agresiva
persecución de sus metas incluyen el involucramiento en Ucrania y Siria,
así como las capacidades militares en el Ártico”. Para este año, la DIA
pronostica continuidad en los ejercicios bélicos “agresivos” y los
despliegues fuera de su territorio que “en ocasiones son provocativos”.
Con relación a China, plantea que está ejecutando su programa de
modernización militar, diseñado para mejorar sus capacidades en
conflictos regionales de corta duración y alta intensidad. Afirma que la
preparación para una contingencia con Taiwán sigue siendo el objetivo
principal, aunque ha incrementado los preparativos para otros combates
en los Mares del Este y Sur de China.
En otro orden, la DIA continúa considerando a la RPD de Corea como un
desafío de seguridad crítico, pues pese a las carencias y dificultades
sigue mejorando sus capacidades para lanzar ataques rápidos de pequeña
escala contra Corea del Sur, mientras se mantiene violando las
resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
En materia de ciberseguridad, persiste la preocupación con Rusia y
China, que “buscan aprovechar sus conocimientos sobre las redes, los
sistemas y el personal del Departamento de Defensa de EE.UU.”. Asimismo,
cita a Irán y la RPD de Corea como amenazas significativas, por sus
capacidades para realizar ciberataques a modo de respuesta asimétrica.
En cuanto a los desafíos de contrainteligencia, la DIA plantea que la
obtención de información sobre la Base Industrial de Defensa erosiona
las ventajas tecnológicas y militares de EE.UU., mientras que los
agentes internos que revelan información sensible siguen constituyendo
una amenaza trascendental.