La lucha contra toda discriminación, incluyendo por supuesto, la
homofobia y otras fobias, ha estado siempre en la agenda de El Mejunje,
reflejándose desde hace mucho tiempo a nivel de ciudad.
Espero por las respuestas a estas preguntas desde hace dos
años. Y ya había desistido de ellas cuando en el último Consejo Nacional
de la UNEAC, Ramón Silverio, el del mejunje, me pidió que le mandara de
nuevo las preguntas. Lo hice, pasaron unos meses y creía que el tiempo
no le alcanzaba para responder a este Dramaturgo, Director Teatral,
Actor, Promotor Cultural y padre de El Mejunje.
Porque aunque él diga que es una obra de todos, sin Silverio no
habría eso que la Real Academia de lengua define como “Cosmético o
medicamento formado por la mezcla de varios ingredientes”, y que para
los cubanos y los extranjeros que lo conocen es el sinónimo de
aceptación, la sagrada palabra que borra cualquier discriminación.
¿Por qué El mejunje? ¿Fue primero el nombre y luego el mejunje que allí existe o al revés?-
El nombre surgió como nacen las cosas en El Mejunje: apareció ya en la
segunda etapa cuando comenzó a crecer nuestra convocatoria y se
convirtió en un acontecimiento grande en la ciudad. Pible, popular
humorista, fundador luego de la conocida agrupación de humor escénico,
La Leña del humor, asistía regularmente y llevaba carteles con chistes
que pegaba en las paredes. Luego en las paredes mismas comenzaron a
escribirse cosas muy graciosas y hasta reflexivas, la gente llegaba cada
semana buscando los mensajes nuevos, hasta que ya no hubo espacio donde
escribir. Yo repartía siempre alrededor de la media noche una infusión
que cargaba en un cubo y hacía con varias hierbas medicinales; creo que
fui un precursor de la medicina verde, muchos me pedían estas maticas
para plantarlas en sus casas. Quizás por todo esto una de esas noches
Pible se apareció con un cartel que decía “El Mejunje de Silverio” y
todos comenzaron a llamarlo así desde entonces. Con el tiempo me di
cuenta que ningún nombre podía ser más abarcador; exacto, sintetizar más
lo que era —y es— esta actividad. Así ocurren las cosas siempre aquí,
hay quien se pasa la vida buscando nombres a espacios y actividades que
luego quedan en la nada, yo hago y después el nombre lo da la práctica, o
el propio público, que al sentirse parte agudiza su ingenio y desborda
su imaginación.
¿Cuántos escenarios ha tenido El mejunje en estos casi 32 años?-Comenzó,
todavía sin nombre, el sábado 9 de junio de 1984. Yo tenía la idea de
abrir un espacio pequeño a donde acudieran trovadores, poetas, actores,
pintores... y otros artistas deseosos de mostrar cosas diferentes. Fue
un año de proliferación de peñas, estaba la de Teresita Fernández y la
de Garzón Céspedes con sus juglares en el Parque Lenin, el teatro nuevo
le daba otro aire a la escena cubana en espacios inhabituales, desde el
mundo artístico se estaba rompiendo con la época. Aunque mi idea era
modesta, no pretendía ser tan original, sino hacer algo también dentro
de esas tendencias novedosas. Ese sábado nos reunimos en la sala del
Teatro Guiñol de Santa Clara. Margarita Casallas era la Directora
General del grupo y fue la primera colaboradora, acogió la idea como
propia. Hicimos cosas importantes como los homenajes a los escritores
Leoncio Yanes y Feliz Luis Viera, también al colectivo del suplemento
humorístico Melaito. Pero todo se hacía con la tenaz oposición de la
Directora del Sectorial Provincial de Cultura de entonces que empeñó
todos sus esfuerzos por acabarla, argumentaba que aquello era un relajo y
que el Teatro Guiñol no era para eso.
Por fin, se convocó a una
reunión que comenzó a las 10 de la mañana, en ella estaban todos los que
tenían que ver de un modo u otro con la determinación de la vida
cultural de la provincia. Allí se trató de convencernos de que aquella
actividad no se podía hacer; a las seis de la tarde todavía no habíamos
aceptado ninguna de las razones expuestas. Al final lo único que se pudo
dirimir fue cambiarla para otro lugar, me ofrecieron el patio de la
Biblioteca Martí que yo rechacé porque consideré que no era el espacio
ideal, expuse mis argumentos y cuando ya todo parecía perdido, para
salvarlo me ofrecieron entonces el local de la antigua Escuela de Artes
Plásticas; detrás del teatro La Caridad, una hermosa construcción del
siglo pasado medio en ruinas pero que sí me parecía apropiada.
Es
en este momento en que toma fuerzas El Mejunje, pero como opción
diferente, inédita. Se convierte en un lugar con más posibilidades
culturales, lo que obliga a establecer un control de asistencia a través
de listados y carneses de amigos de El Mejunje (hoy con orgullo muchos
muestran ese carné que han conservado a través del tiempo).
Logo de El MejunjeLas
artes plásticas comienzan a tener participación importante, se pintaba
todos los sábados un enorme mural de papel que se conseguía en los
talleres del periódico Vanguardia. Desde temprano comenzaba a animarse
el local, llegaban los artistas y otros curiosos, se preparaba lo que
luego se haría en la noche; esta etapa es muy bonita, grande, y es aquí
cuando aparece el nombre de El Mejunje.
Muchas de las corrientes
artísticas de importancia surgidas en esta época tienen una relación
con El Mejunje. Allí se estrenó Pible y su Leña del Humor, también el
humorista Eduardo Triana, el trovador Carlos Gutiérrez (Carlos Trova)
estrenó sus primeras composiciones. Los poetas Frank Abel Dopico,
Ricardo Riverón y Jorge Luis Mederos (Veleta) dan a conocer su poesía de
forma popular; aquí comenzó a leerse poesía fuera de los talleres
literarios y para un público ya más numeroso y heterogéneo. Los
especialistas del Museo de Artes Decorativas, que estaba entonces en
fase constructiva, llevaban sus piezas iniciando al público de Santa
Clara en el conocimiento de las artes decorativas.
También existieron
otros personajes que no trascendieron; como siempre sucede, sólo pasó
el talento; lo demás no quedó, pero tuvo su parte. Estos personajes
populares le dieron mucha gracia a aquellas jornadas.
Hasta este
lugar llegaron importantes artistas, como la Ópera y el Folclórico
Nacional, Pedro Luis Ferrer, Vicente Feliú, Marta Campos, Osvaldo
Rodríguez, entre otros. Estaban de gira por la ciudad y nosotros los
conquistábamos para que vinieran luego de sus actuaciones, ya bien
tarde, y entonces se armaban las verdaderas descargas, los artistas
muchas veces hacían lo que no les permitía las actuaciones formales en
un teatro.
Aquí tampoco estuvimos libres de detractores,
comenzaron los rumores de que el lugar amenazaba derrumbe, que no
soportaba el ruido. La hostilidad continuaba y un mal día apareció un
decreto policial que prohibía la continuación en aquel sitio. Ante la
disyuntiva de no tener espacio y no hacer El Mejunje, o aceptar otro
lugar, accedí esa vez al patio de la Biblioteca Martí, donde comenzaría
una nueva etapa.
No era un buen lugar, fue el recurso para
salvarnos de alguna manera. Había mucha oposición desde diferentes
direcciones. No obstante, todavía algunos artistas importantes pasaron
por allí. Nosotros nos subíamos en las guaguas de los artistas y les
llevábamos coronas de flor de picuala, así los comprometíamos
ofreciéndoles un lugar desconocido y de esta manera muchos llegaban.
Recuerdo a Alina Sánchez cantando la salida de Cecilia Valdés con cerca
de setenta voces de la Ópera y Sara González con un público delirante
haciéndole coro en Su nombre es pueblo, el teatro Irrumpe estuvo allí en
aquellos días, el grupo Anaquillé con el trovador Ireno García, la
actriz Cristina Obín con la cantante Marta Estrada, Excilia Saldaña,
Antonio Orlando Rodríguez , el grupo Teatro Escambray y Liuba María
Hevia integrando el Conjunto Artístico de las FAR, desconocida aún por
el público cubano.

Pero
era evidente que El Mejunje decaía, se habían perdido demasiadas cosas,
quizás hasta por falta de gestión, gente importante lo abandonaba; sus
esencias no estaban en aquel frío recinto, el espíritu se había ido. Fue
además una época de fuerte presión contra los homosexuales, que era ya
un sector asiduo e importante cada sábado. El periodista y renombrado
crítico Pedro de la Hoz fue siempre un defensor de nuestra actividad,
varias veces la destacó en sus escritos, todavía hoy lo sigue haciendo.
La decadencia era imparable; un día quitaron el fluido eléctrico y
decidí no hacer nada más allí y puse un cartel que decía: “Para los
amigos estoy en mi casa”.
Se cierra El Mejunje y permanece un
silencio tenso alrededor del hecho por cerca de dos años, pero siempre
se mantuvo la presión por su reapertura, incluso dentro de la propia
Asamblea Provincial; muchos intelectuales lo pidieron; la Asociación
Hermanos Saíz, El Consejo de las Artes Escénicas, presidido entonces por
el dramaturgo Roberto Orihuela, el propio Tomás Cárdenas, Primer
Secretario del Partido en aquellos momentos planteó la necesidad de El
Mejunje. Es en estos días que llega la persona a quien le debemos en
buena parte nuestra existencia como proyecto cultural, Humberto
Rodríguez (luego Presidente del INDER). Él asume la presidencia de la
Asamblea Municipal y desde allí se empeñó en hacer resurgir El Mejunje,
pronto empezó a buscar el lugar mejor, contando siempre con la anuencia
de los viejos promotores, de esta manera encontramos unas ruinas en la
cercana calle de Marta Abreu donde estaba el antiguo Hotel Oriente,
Humberto me preguntó si me atrevía a levantar aquel sitio; por supuesto
que acepté el reto. Algunos habían hecho hasta política con El Mejunje,
pero nada concreto se logró, ahora un interés sincero nos ponía la
posibilidad cierta en las manos. Convoqué a los amigos y les pedí ver
las cosas con ojos de futuro.
Este lugar estaba lleno de
montículos de tierra, escombros, basura y sobre ellos arbustos y hasta
algunos árboles jóvenes, un panorama listo para decepcionarse, mas no
había tiempo para decepciones; mucha gente trabajó como les pedí, con
optimismo, y felizmente el día 26 de enero de 1991 se abría una vez más
la puerta de El Mejunje.
¿Cómo nacieron los proyectos? ¿tiene Usted un consejo asesor o algo similar para aceptar o negar una propuesta?-
Muchas de las ideas materializadas en El Mejunje, sus espacios, peñas
de artistas, eventos, etc, han sido generados por otros, yo simplemente
he dado la oportunidad de realización, que la gente haga, he corrido
este riesgo sin miedo, sólo expongo mi marco de principios
fundamentales; también he rechazado muchas propuestas que he considerado
no coinciden o aportan a las concepciones artísticas del proyecto de El
Mejunje. El público cuenta a la hora de concebir un nuevo espacio,
puede ser mediante propuestas traídas por los asiduos o producto de la
observación diaria, de la constatación de que debemos cambiar o incluir,
estar siempre alertas, teniendo en cuenta las tendencias y la evolución
del gusto, de los nuevos actores sociales que nos van forzando a
marchar con los tiempos. De esta manera también superamos actividades
que han dejado de funcionar y tratamos de adelantarnos, muchas veces a
costa de riesgos, este sentido de novedad, de aventura, es lo que hace
peculiar y atractivo el trabajo de El Mejunje y la razón de por qué
tantos lo sigan.
El centro que Usted fundó y sigue
dirigiendo para bien, es más conocido por su espacio al travestismo que
por otras acciones ¿a qué atribuye por ejemplo que no se le haya dado la
misma repercusión a la propuesta de la novísima trova que El mejunje
tiene casi desde sus inicios?- Tal vez este lugar haya
trascendido más, sobre todo internacionalmente, por haber sido el
primero en dar espacio al movimiento de travestismo, por acoger con
plena libertad a la comunidad homosexual, respetarla, y hasta un poco
representarla y defenderla de los acechanzas que todos sabemos padecían.
El Mejunje tiene como premisa, desde su fundación, la no
discriminación, el trabajo por la inclusión social, dando cabida a
todos, sin establecimiento de guettos. Lo importante siempre ha sido el
respeto a la diferencia; que todos puedan coincidir, cohabitar sin
importar raza, credo ni preferencia sexual. También los enfermos del
SIDA llegan a El Mejunje desde los primeros años en que la enfermedad
comienza a hacerse pública y se establecen los sanatorios. Con estos
centros hicimos convenios; más tarde, cuando los enfermos adquieren
mayor libertad de movimiento, encuentran aquí un lugar donde estar y
manifestarse de igual a igual. Ha sido este un sitio donde se les ha
recibido como a los demás y donde muy pronto se hicieron protagonistas.
Sabemos
que internacionalmente se mantenía una fuerte propaganda acerca de la
situación de los homosexuales en Cuba, y el hecho de existir un sitio
como este pues era un desmentido, por ahí es que alcanza esta fama.
Pero
no creo que todo haya ocurrido en desmedro de otros movimientos
artísticos surgidos: el movimiento trovadoresco conocido como
LaTrovuntivitis, resultado en buena medida de las oportunidades que han
tenido sus cultivadores de contar con un sitio y un público
privilegiado. El jueves es uno de los días más caracterizados de El
Mejunje, con mayor hondura en el gusto de los jóvenes, es el día de la
más joven trova santaclareña que ya cumple 20 años en este espacio. Ese
movimiento, como grupo, surgió aquí y ya es un verdadero fenómeno
estético; cientos de muchachos vienen los jueves a escuchar y cantar
canciones inteligentes, reflexivas, muchas de la cuales han escuchado
solamente aquí y que graban y se pasan. Estas noches alcanzan ribetes de
delirio. Desde aquí los trovadores han salido hasta medio mundo, han
hecho importantes giras, conciertos, han grabado discos, recibido
premios, y luego regresan plenos al redil afectuoso que les dio el
primer abrigo.
Está, además el movimiento rockero. El segundo día
es del rock, género que está muy vinculado a El Mejunje desde sus
inicios, cuando nadie los comprendía y los aceptaba. El espacio ha ido
creciendo hasta formarse lo que llamamos la Rockoteca. Los muchachos
traen ellos mismos la música que quieren oír; esto se alterna con la
presentación de bandas de la región u otras invitadas del resto de las
provincias, incluso llegadas de otros países, todo en igualdad de
oportunidades y condiciones con relación a los demás géneros y estilos
musicales y manifestaciones artísticas que aquí tienen también su plaza .
¿Qué tiempo existió este proyecto sin ayuda estatal?-Desde
1984 hasta el 91. No éramos una institución como tal, todo se hacía con
la ayuda y el apoyo de los asistentes y algunas instituciones. No
estuvimos reconocidos institucionalmente, hasta 1991 cuando pasamos a
formar parte del Consejo Provincial de las Artes Escénicas porque yo
dirigía un grupo de teatro y teníamos la sede aquí. Pero esto de no ser
de nadie nos ayudó para lo que vendría en el futuro, pues precisamente
cuando encontramos un sitio fijo y ya oficializados, habíamos aprendido a
trabajar partiendo de cero, sin nada, creando mecanismos propios de
subsistencia; logramos muchos vínculos afectivos con varias
instituciones de la cultura, solidaridad que se ha mantenido hasta los
días de hoy. También El Mejunje ha sabido ser solidario con muchos
artistas e instituciones y cada día recogemos esa cosecha de simpatías
que nos ayuda a completar nuestro trabajo.
¿De que forma se dirige? ¿Cuántos trabajadores tienen ahora y al principio?-
El Mejunje es ya todo un complejo cultural formado por una sala de
teatro, donde también se ofrecen conciertos, está el mítico patio con
una intensa programación diaria. Existe además, una galería de arte a la
que recientemente se le ha integrado un café que nos permite financiar
su funcionamiento y propiciar una mayor afluencia de público hacia las
exposiciones. Otros espacios han sido ocupados por otro café y dos bares
con características diferentes. Las personas que trabajan en estos
lugares deben estar comprometidas y gustar del ambiente de El Mejunje,
comprender que su tarea es también cultural. Cada día tiene más de una
actividad, a veces hasta cuatro, la diversidad de espacios permite la
simultaneidad de propuestas culturales, o escalarlas unas detrás de
otras sin que se interfieran. Todo funciona de manera muy armónica.
De
manera oficial tenemos una plantilla de casi 40 trabajadores,
incluyendo los actores y los técnicos del teatro, que son 20. En estos
momentos existe un creciente movimiento de trabajadores por cuenta
propia en los diferentes espacios, que son aliados incondicionales de la
institución y garantizan la calidad de la oferta gastronómica
manteniendo los precios inclusivos que han caracterizado a este lugar.
Además, colaboran en la solución de las necesidades materiales que se
nos presentan en el desarrollo del trabajo cultural.
Al
principio no teníamos una plantilla fija, solo 3 o 4 cobrábamos por
nuestro trabajo, otra parte lo hacía mediante una cuenta espacial
formada por los ingresos, hasta que poco a poco, según las necesidades
de cada época se fue creando la plantilla actual.
La dirección de
todo la llevo yo, sin papeles ni oficina, muy tempano me di cuenta que
el tiempo y los espacios son para el trabajo y la creación. También el
hecho de contar con una programación sistemática cada día de la semana,
donde cada artista o agrupación sabe lo que le corresponde, facilita el
trabajo, ellos son los dueños de sus espacios, los defienden y
mantienen. A esto hay que sumarle el compromiso y el gusto que sienten
los trabajadores del lugar. Existe una administradora eficiente que
atiende una mínima cantidad de papeles necesarios, y hasta los
innecesarios que son la mayoría, yo sería incapaz de atender y entender
esos menesteres, lo demás lo resolvemos mediante una especie de
dirección colectiva donde todos opinan y son escuchados.
¿Cómo logran mantener las propuestas cobrando en moneda nacional? ¿Cómo le pagan a los artistas que allí actúan?-Uno
de los principios fundacionales de El Mejunje fue la inclusión social y
el derecho que tienen todos y todas al disfrute de la cultura, por lo
tanto los precios tenían que ser parte de esa inclusividad, y así se ha
mantenido hasta los días de hoy. Aquí se cobra todo en moneda nacional y
la entrada cuesta dos pesos, solo en algunas actividades especiales o
eventuales se cobra cinco, pero si alguien no los tiene, entra también.
Con eso que ingresamos a nuestra cuenta y lo que aportan los
cuentapropistas le malpagamos a los numerosos artistas que trabajan en
este centro, que son casi todos los de la provincia, y de más está decir
que Villa Clara, y Santa Clara en especial está considerada una
potencia cultural. No podemos pagar mucho pero le garantizamos el
trabajo y el respeto que todos se merecen, aún en los momentos más
difíciles, lo que hace que se sientan parte de esta historia y tengan un
compromiso militante con El Mejunje, con dinero o sin dinero. Así
sucede también con las grandes figuras del país, pues lo que siempre
garantizamos es un público de lujo para cualquier manifestación.
Silverio, el director de El Mejunje
¿Qué aceptación tiene la sala de cine?-Es
excelente la aceptación, se programaba un cine de alta calidad
distribuido en tres espacios semanales tratando de abarcar todos los
intereses: El Mejunje no cree en lágrimas, Martes, ni te cases ni te
embarques, ve buen cine y Grandes clásicos. Lamentablemente la rotura
del video proyector ha detenido este proyecto, estamos esperando poder
comprar, o que nos donen otro equipo, pero realmente ha sido difícil y
no se ha materializado por los altos precios que tienen y hemos querido
priorizar otras necesidades más apremiantes como los audios que tienen
un uso intenso e imprescindible. El público está por ahí esperando,
preguntan, se interesan y nosotros mantenemos la promesa de reiniciar el
proyecto en cuanto se pueda.
¿Y el teatro? ¿Ha logrado Usted mantener su elenco con estabilidad?-La
Compañía Teatral Mejunje, creada en 1990, se ha mantenido con gran
estabilidad, hoy cuenta con un elenco muy variado donde conviven los
fundadores con las nuevas generaciones de actores y actrices y mantiene
un repertorio activo de cerca de 15 obras, desde grandes producciones
hasta espectáculos minimalistas. Carga con la responsabilidad de
mantener con funciones todos los fines de semana, siempre con público.
Se mantienen, además, espectáculos infantiles en el patio todos los
domingos desde hace 25 años. Los jóvenes que hoy nos visitan son los
hijos o los nietos de los fundadores de este espacio, a ellos sus padres
los traían cada domingo en sus cochecitos, hoy la historia se repite ,
son ellos los que vienen con el cochecito iniciando a sus hijos.
Pero
además de eso, nuestro grupo tiene un papel importante en las artes
escénicas de la provincia. También giramos por las zonas más intrincadas
del territorio y nos presentamos en importantes teatros del país.
El
Mejunje realiza desde hace 24 años, cada enero, el Festival de Teatro
de Pequeño Formato, que ya en esta última versión pasó a llamarse
Mejunje Teatral: todas las voces, todas las tendencias, con la intención
de hacerlo más inclusivo, no solo por la posibilidad de que participen
colectivos mayores sino sobre todo que puedan presentarse disímiles
propuestas excluidas en otros eventos y que no pocas veces se ven sin
espacios donde representar sus obras. Por este festival han pasado los
principales colectivos teatrales del país, así como algunas extranjeras.
Se habla de relaciones con otros centros afines en diversos países ¿podría explicarme este acercamiento?-Más
que con centros tenemos relaciones con personas, que de alguna manera
se han enamorado del lugar y nos ayudado siempre, a veces con pequeñas
donaciones, con sus opiniones o coordinando actividades. Son gente o
grupos solidarios con Cuba, como por ejemplo Arci de Italia, que nos ha
facilitado algunas cosas para mejorar nuestro trabajo, pero más que todo
han sido puente para divulgar lo que hacemos en el plano internacional.
¿Qué propuesta estética Silverio no aceptaría?-No
aceparíamos nada que margine o denigre a algún ser humano, ni daría
cabida a lo banal o frívolo, o aquellas propuestas de dudosa estética.
En 1998, durante el Sexto Congreso de la UNEAC, Abel Prieto, entonces
Ministro de Cultura, dijo “El Mejunje (…) una de esas células vivas de
nuestra cultura, de esas instituciones que pueden ser una referencia,
donde hay una magia muy especial. Lugares así, con todo en moneda
nacional y con un ambiente extraordinario, donde todo tiene que ver con
la cultura y todo tiene que ver con lo auténtico, habría que hacer en
otros lugares” ¿Han existido o existen proyectos similares en Cuba?-Que
yo sepa han existido intentos, tanto en la provincia como en otros
lugares, incluso fuera de Cuba, pero todo quedaron en eso, en el
intento. El Mejunje es un hecho cultural, político y social que lleva 32
años y poco a poco se fue consolidando. Tuvo la suerte que en su pujar
coincidió con brillantes políticos en Santa Clara que de manera especial
nos ayudaron a enfrentar y superar incomprensiones. También fue
determinante la ciudad, su gente y el espíritu y la magia del lugar, así
como el apoyo y la comprensión de la prensa, tanto nacional como
internacional. Estos y otros elementos han logrado que sea un hecho
único e irrepetible. Los fenómenos culturales auténticos no se pueden
extrapolar de su realidad, pueden surgir proyectos mejores, pero El
Mejunje seguirá siendo único.
A treinta y dos años de
nacimiento de El mejunje ¿recuerda Silverio “los palos que le dio la
vida”, como diría Fayah o es tanto lo alcanzado que está satisfecho?
¿Nunca pensó en abandonar esa intención?- Siempre es
bueno recordar para que no queden en el olvido lecciones de la vida, y
sobre todo para estar alerta y no se repitan errores del pasado. Pero
esto no implica llenarse de rencor o crearse una leyenda de
incomprendido. Te he confieso que he podido hacer todo lo que me he
propuesto, que nunca he pedido permiso para hacer, vivo sin rencores y
sí lleno de agradecimientos. A los enemigos, si hubo algunos, ya no los
recuerdo, la historia les pasó la cuenta, lo que sí te puedo asegurar
que hasta el más simple de los amigos lo recuerdo con mucho cariño,
porque, en definitiva, son parte importante de esta historia. Sin ellos
no la podría contar porque no existiría historia.
Por otra parte,
no me interesa tanto lo logrado, eso ya está, lo importante ahora es lo
que me queda por hacer, que es mucho. Los desafíos de ahora son otros y
ahí están mis nuevas batallas, que sin dudas, serán grandes. Mantengo
los mismos bríos, o más que en la época fundacional, así que como dicen
los últimos versos del poema ¨con tantos palos que te dio la vida y aún
no te cansas de decir te quiero¨.
Soy un revolucionario
convencido y un guerrero de estos tiempos, nunca me traicionaría, así
que moriré felizmente, sin deudas pendientes, sin nada material, pero
con las botas puestas, como el buen guerrero.
Se acerca una nueva jornada contra la homofobia, ¿cómo lo celebrarán esta vez?-La
lucha contra toda discriminación, incluyendo por supuesto, la homofobia
y otras fobias, ha estado siempre en la agenda de El Mejunje,
reflejándose desde hace mucho tiempo a nivel de ciudad. Santa Clara es
hoy un sitio muy tolerante y podría afirmarte que va pasando que va
pasando de la tolerancia a la aceptación, y esto, en gran medida, se lo
debe a El Mejunje, el cual ha visualizado esos problemas y le ha dado
voz a esas personas tanto tiempo silenciadas.

Este
año tendremos, como siempre, una gran jornada a favor de las
diferencias, muchas actividades se harán también fuera de El Mejunje,
muchas acciones de calle, en barrios, zonas campesinas. Precisamente
este año, gracias al respeto que nos hemos ganado, el Sectorial
Provincial de Cultura y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas
acordaron poner la jornada como uno de los eventos principales de la
provincia y de esta manera pueda tener un mayor apoyo y presupuesto. Ahí
estaremos dando la batalla, ¨juntos y revueltos¨, como dice nuestro
lema. Siempre unidos y de los primeros en la lucha.