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miércoles, 30 de marzo de 2016

Fidel Castro estropea la euforia de los voceros de Estados Unidos

 Fidel Castro estropea la euforia de los voceros de Estados Unidos


Norelys Morales Aguilera.-- El pasado 10 de marzo, la Casa Blanca descartó que fuera a producirse una reunión entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el exmandatario cubano Fidel Castro, durante la visita del Presidente a La Habana.

En una entrevista con la agencia de noticias Reuters, el asesor adjunto de Seguridad Nacional del presidente Obama, Ben Rhodes, dijo que por el contrario, el mandatario se reuniría, como hizo, con "disidentes" cubanos después de completar eventos oficiales con el actual jefe de Estado, Raúl Castro. [1]

Sin embargo, el monopolio mediático supranacional, ni siquiera se aventuró a suponer cuál podría ser la voluntad del líder cubano Fidel Castro, demostrando una vez más que lo que llaman 'balance' es un eufemismo más de la manipulación. Algún día lo sabremos, y quizás hasta el propio Fidel lo cuente, porque en su fecundo reposo, se da la libertad de expresar su pensamiento y sigue iluminando, como no lo creen asesores y estrategas de la realpolitik de Estados Unidos.

La prueba irrebatible ha sido la reacción desafinada de los voceros del Departamento de Estado y de la Casa Blanca, John Kirby y Josh Earnest, respectivamente [2], luego del articulo de Fidel “El hermano Obama"[3], en un interesante y cuidado texto que esperábamos los revolucionarios cubanos, cuya esencia está resumida en una frase: “No necesitamos que el imperio nos regale nada”.

Kirby trató de restar importancia al papel de liderazgo histórico de Fidel al descartar, primero que todo, que EEUU no espera que sus reflexiones repercutan en la normalización de relaciones entre Washington y La Habana. Claro que no, si Fidel trató durante años, por diferentes vías públicas y diplomáticas, de que las relaciones entre ambos países mejoraran, pero ahora les alerta de que los cubanos no son bobos.

Por su parte, Earnest, dijo que la crítica de Fidel al discurso de Obama demuestra que la visita del mandatario tuvo el efecto previsto por los norteamericanos, en el sentido de "aumentar la presión" para que el gobierno cubano mejore su respeto a los derechos humanos. "El hecho de que el expresidente se sintiera obligado a responder de forma tan contundente es una indicación del significativo impacto de la visita del presidente Obama a Cuba", concluyó.

¿"Aumentar la presión"? Sí, usted ha leído bien. Esta sigue siendo "... la revolución de las reflexiones" calificada así por el José Martí, que los asesores de Obama desconocen y no están dispuestos a conocer, mientras que a los cubanos nos acompaña. Ninguna teoría ni retórica justifica tales desplantes, si pensaramos con seriedad que Estados Unidos quiere ayudar al pueblo de Cuba.

Es interesante saber que en un sucinto memorando la Casa Blanca divulgó el informe confeccionado por el presidente Barack Obama, de sus impresiones sobre su breve visita a La Habana. [4]

Solo le interesó señalar aquellos aspectos en que se proyectó su viaje, como el contacto con los “disidentes” y trabajadores no estatales.

“Me hablaron de sus esperanzas y sus luchas, hablamos sobre lo que podemos hacer juntos para ayudar a los cubanos a mejorar sus vidas”.

“Tuvimos una maravillosa cena en uno de los paladares de La Habana, los restaurantes familiares donde los estadounidenses y los cubanos podrían reunirse y hablar sobre plátanos tostones”.

“Voy a recordar el espíritu innovador de los empresarios de Cuba, especialmente a los cuentapropistas que ejecutan sus propios pequeños negocios, como el alquiler de habitaciones, salones de belleza, peluquerías y servicios de taxi”.

¿Será otro chiste del ejecutor del soft power que un país cualquiera pueda acceder al desarrollo bloqueado y solo con pequeños negocios, que fueron incentivados en la Isla -no a instancias de EE.UU.- a partir de concebir el perfeccionamiento además, de las empresas estatales y servicios públicos como la salud y la educación, que Obama no tuvo más remedio que elogiar en su discurso al pueblo cubano?

Claro, que Fidel Castro le estropeó la euforia a los voceros, no solo por su probada genialidad política, sino que los hechos también lo confirman.

Solo dos ejemplos:
  1. El 25 de marzo 2015 Roberta Jacobson, en ese momento subsecretaria de Estado, informó que el Presidente había solicitado al Congreso 2 mil millones de dólares para Latinoamérica y de esa suma 53,5 millones se destinarán para la Iniciativa Regional de Seguridad, (CBSI), y una buena cantidad se emplea en programas de promoción de “la libertad de prensa y los derechos humanos” en Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua.
  2. A solo 72 horas de culminar la visita oficial de Obama a la Isla, el Departamento de Estado informó un programa de orientación de prácticas comunitarias, respaldado con 753 mil 89 dólares, para jóvenes líderes emergentes de la llamada sociedad civil de Cuba. [5] 
Más claro, ni el agua pura de los montes cubanos.
Notas

[1] http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/03/160309_obama_castro_visita_cuba_eeuu_all
[2] http://www.animalpolitico.com/2016/03/eu-responde-a-carta-de-fidel-castro-y-asegura-que-esta-refleja-el-impacto-que-tuvo-la-visita-de-obama-a-cuba/
[3] http://islamiacu.blogspot.com/2016/03/fidel-castro-el-hermano-obama.html
[4] https://enlamismacostura.wordpress.com/2016/03/29/informe-obama-visita-cuba
[5] https://enlamismacostura.wordpress.com/2016/03/29/departamento-de-estado-financia-la-oposicion-cubana/

jueves, 11 de febrero de 2016

Tres Papas en #Cuba sin un “choque de trenes”

papapapa

A fines de 1997, redacciones y corresponsales del mundo se alistaban para un acontecimiento que desde el anuncio suscitaba un abanico tal de opiniones, que llevó a decir al Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, que el encuentro que vendría entre Fidel Castro y Karol Wojtyla, iba a ser como un “choque de trenes” y nadie se lo quería perder.

El pueblo de Cuba bregaba con el único acompañamiento de la inconmensurable solidaridad de los “pobres de la tierra”, frente a los más desastrosos pronósticos, luego del derrumbe del campo socialista y el ascenso de la utopía neoliberal. Solos, solitos, los isleños habían aceptado el reto de defender las conquistas de la Revolución.

Wojtyla, el Papa Juan Pablo II, cuyas encíclicas sublimaban el tufillo del Consenso de Washington, podría ser el humano y la autoridad eclesial que diera el empujón para la caída del socialismo en Cuba, como le atribuían en Polonia, su tierra natal, y otros lugares.

El llamado Papa Viajero había visto correr mucha agua bajo los puentes, y sabía que el líder cubano le dispensaría las mayores atenciones, como hizo el resto de la población, pero que también sus metas y rumbos estaban tan diáfanos, que solo el acercamiento respetuoso podría llevar a buen puerto una visita pastoral.

Así fue. No hubo tal “choque de trenes”. Juan Pablo II y los obispos cubanos dijeron cuanto quisieron, en una asombrosa democracia y libertad de culto que derrumbó muchos mitos, pero el Obispo de Roma se ganó, entre los ultras y mafiosos miamenses, un motete despectivo de “comunista”.

Juan Pablo II descendería del Airbus de Alitalia, en La Habana, el 21 de enero de 1998 y departiría con creyentes y no creyentes, hasta el 25 del propio mes para una visita antecedida de una del líder cubano al Vaticano en noviembre de 1996.

Se dice, con la tautología propia de Internet, que en el Vaticano se produjo un diálogo, no confirmado, que marca una constante en las visitas posteriores de Benedicto XVI y Francisco, respectivamente. El Pontífice habría propuesto a Fidel que “Cuba se abriera al mundo y que el mundo se abriera a Cuba”, a lo que Fidel recordó coloquialmente, el bloqueo que aún sufre la Isla por parte de Estados Unidos.

Durante las misas en las ciudades de Santa Clara, Camagüey, Santiago de Cuba y La Habana, en la Plaza de la Revolución, ante miles de cubanos, Juan Pablo II, se refirió a un concepto novedoso para la doctrina social de la Iglesia católica, y fértil en tierra cubana: abogó por la “Globalización de la Solidaridad”.

El brasileño Frei Betto ha contado que, después de la visita de Juan Pablo II, el teólogo italiano Giulio Girardi, en un almuerzo con Fidel, comentó que consideraba excesivo que el Papa presentara a la Virgen de la Caridad con una corona de oro. A lo que Fidel reaccionó diciendo: “La Virgen de la Caridad no es sólo la patrona de los católicos; es la patrona de Cuba”. (Sic.)

BENEDICTO XVI
Benedicto XVI, Joseph Ratzinger, visitó Cuba durante tres días, del 26 al 28 de marzo del 2012, 14 años después que su antecesor, cuando los destinos de la Isla los conducía ya el presidente Raúl Castro, quien lo recibió con los honores correspondientes a su alta investidura en el aeropuerto de Santiago de Cuba, procedente de México, donde celebró los 200 años de su independencia y la de otros países latinoamericanos.

Raúl asistió a una misa papal en Santiago de Cuba para festejar el 400 aniversario de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, la santa patrona de Cuba, algo que para los cubanos es de especial connotación, que fue el motivo pastoral. Luego el Pontífice ofició una misa en La Habana y se reunió con el expresidente Fidel Castro.

Era el penúltimo de sus veinticuatro viajes internacionales, quién sabe si ya el Pontífice, a quien se le veía cansado, pensaba en su renuncia. Él ha sido uno de los teólogos más importantes del siglo XX, pero a pesar del entusiasmo de la población, no tuvo la misma interacción con los cubanos que Juan Pablo II.

Sin embargo, algunas ideas que trasladó tuvieron gran valía, viniendo de su autoridad eclesial. Varias frases, así lo confirman.
–           “Vengo a Cuba como peregrino de la caridad, para confirmar a mis hermanos en la fe y alentarles en la esperanza”.
–           “En Cuba se han dado pasos para que la Iglesia lleve a cabo su misión insoslayable de expresar pública y abiertamente su fe. Es preciso seguir adelante y que los creyentes ofrezcan una contribución a la edificación de la sociedad”.
–           “Cuba y el mundo necesitan cambios, pero estos se darán solo si cada uno está en condiciones de preguntarse por la verdad y se decide a tomar el camino del amor, sembrando reconciliación y fraternidad”.
–          “Doy gracias a Dios, que me ha permitido visitar esta hermosa isla, que tan profunda huella dejó en el corazón de mi amado predecesor, el beato Juan Pablo II, cuando estuvo en estas tierras como mensajero de la verdad y la esperanza”.
–           “Pido a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre que proteja con su manto a todos los cubanos, los sostenga en medio de las pruebas y les obtenga del Omnipotente la gracia que más anhelan”.

–           “Queridos hermanos, ante la mirada de la Virgen de la Caridad del Cobre, deseo hacer un llamado para que den nuevo vigor a su fe, para que vivan de Cristo y para Cristo, y con las armas de la paz, el perdón y la comprensión, luchen para construir una sociedad abierta y renovada, una sociedad mejor, más digna del hombre, que refleje más la bondad de Dios”.

FRANCISCO
Está fresca la visita del Papa Francisco y su agenda en la Isla, entre el 19 y el 22 de septiembre del 2015, antecedida de su participación en el acercamiento entre Cuba y EE.UU., lo cual no pasó sin reflexión para la sensibilidad cubana, acostumbrada a leer en varios sentidos. Hasta el itinerario del ejercicio pastoral, que iba de la Isla hacia Norteamérica, daba pistas al enjundioso parloteo callejero.
También el “mensajero de la misericordia” habla nuestra lengua y la interacción prometía, dado que llegaban noticias de Jorge Mario Bergoglio, usando palabras de pueblo y pidiendo a la Iglesia ir a la búsqueda de las personas.

Así fue con los jóvenes, niños, enfermos… y aún en el ritual de las misas que para el no católico, tienen cierta complejidad. Sus palabras improvisadas iban consiguiendo en crescendo afecto y admiración. Solo pensar que Francisco ha criticado el egoísmo social, y aboga por la protección, tan postergada del medio ambiente, necesariamente crea una rápida interacción, aunque se estuviese en una misa multitudinaria o en una carretera esperando el paso de la caravana, con el implacable verano de la Isla.

Se dice que unas mexicanas se preguntaban “¿Qué tiene Cuba que en menos de 20 años la han visitado ya tres Papas?”. Y, válida la interrogante, cuando apenas el 5 % de la población de casi 12 millones de habitantes se declaran católicos, aunque el cubano es un pueblo imbuido de religiosidad sincrética, en la que se mezclan, espiritualidad de origen africano y tradiciones cristianas, contextualizando la pluralidad cultural y religiosa más que cubana, caribeña.
Algunas de las frases del Papa, eran repetidas por las personas en la Isla, y otras quedaron detrás de la trascendente visita.

–          “Quien no vive para servir, no sirve para vivir”.
–          “Geográficamente, Cuba es un archipiélago que mira hacia todos los caminos, con un valor extraordinario como ‘llave’ entre el norte y el sur, entre el este y el oeste. Su vocación natural es ser punto de encuentro.
–          “Un joven que no es capaz de soñar, está clausurado en sí mismo, está cerrado en sí mismo. Uno a veces sueña cosas que nunca van a suceder, pero soñalas, desealas, busca horizontes, abrite a cosas grandes”.
–          “Hay servicios pastorales que pueden ser más gratificantes desde el punto de vista humano, sin ser malos ni mundanos, pero cuando uno busca en la preferencia interior al más pequeño, al más abandonado, está sirviendo a Jesús de manera superlativa”.
–          “Generación tras generación, día tras día, somos invitados a renovar nuestra fe. Somos invitados a vivir la revolución de la ternura, como María”.
–          “La familia nos salva de dos fenómenos actuales: la fragmentación (la división) y la masificación”.

Al referirse a Cuba, Roberto Pineda, docente de la Universidad de El Salvador, ha señalado: “Miramos con emoción y esperanza esta apuesta papal por volver a caminar con los pueblos, desde donde y sólo desde donde podrá nacer la última y definitiva esperanza contra el capitalismo y su devastación global”.


Esta reseña sucinta de tres visitas papales a la Isla en 18 años solo apunta a que Cuba cambia y continúa viviendo en el desafío infinito de alcanzar “toda la justicia”, sin que la apuesta haya sido derrotada.